Mujeres en las pesas, perspectivas académicas y prácticas (5)

Escrito el 08/04/2021
Comité Olímpico Colombiano


La doctora Betty Oviedo durante los controles al proceso de adaptación al entrenamiento y los análisis de los parámetros bioquímicos, para el control biológico de levantadores de pesas vallecaucanos. En la foto con Natalia Llamosa


Capítulo V. Comportamiento de algunos metabolitos, en deportistas de halterofilia

Por Betty Oviedo
Mg. Ciencias Biomédicas
Docente – Investigadora
Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte 

Introducción
La alta exigencia en los deportistas crea la necesidad de controlar el proceso de adaptación al entrenamiento. Los análisis de los parámetros bioquímicos son de utilidad para el control biológico del deportista, una valoración nutricional y cambios en sus medidas antropométricas en el seguimiento del entrenamiento.

La evaluación de la concentración de biomarcadores sanguíneos permite evaluar el progreso, la adaptación, controlar la carga y la recuperación del deportista, útiles en la planificación del entrenamiento.
El entrenamiento intenso y continuo aumenta los radicales libres que llegan a alterar las membranas celulares y a producir daño muscular, al igual que la liberación de enzimas musculares, algunas de gran importancia como la creatin kinasa (CK) y, el lactato sanguíneo (LDH), que suele ser utilizado para determinar la contribución de la glucogenólisis anaeróbica, en la producción de energía durante el ejercicio.  

Las utilizaciones de las hormonas en el control metabólico pueden llegar a proporcionar información sobre la adaptación a determinados niveles de intensidad y duración del ejercicio, al igual que las alteraciones de esa adaptación, incluido el agotamiento de la capacidad de adaptación del organismo y el llamado sobreentrenamiento. Entre ellas encontramos a la testosterona y su respuesta ante las variables del entrenamiento de fuerza. El entrenamiento de mucho volumen y una alta intensidad y cortos periodos de recuperación entre series, al igual que el número de repeticiones entre series, acompañados de entrenamientos realizados por las tardes y prolongadas sesiones con elevados pesos son los factores determinantes para el aumento de la secreción de la testosterona y, en consecuencia, de un gran desarrollo de la hipertrofia muscular y de la fuerza. El C es uno de los principales glucocorticoides producidos en la corteza suprarrenal.

Está implicado activamente en el metabolismo proteico y en el metabolismo de los carbohidratos. Además aumenta el efecto vasoconstrictor generado por la adrenalina, en respuesta a periodos de estrés. En el ámbito deportivo, los niveles de cortisol se elevan en el momento previo a la competencia, preparando el organismo para afrontar y mantener la homeostasis ante el estrés físico, psicológico y mental del momento. Cortisol1.

Palabras clave: testosterona, creatin kinasa, cortisol, entrenamiento de fuerza, hipertrofia muscular. 

La testosterona es permeable a la membrana de la célula muscular y a la membrana nuclear. Al llegar al núcleo de la célula muscular, estimula el RNA mensajero y los mecanismos de producción de proteínas contráctiles (actina y miosina). Con respecto a los efectos androgénicos de la testosterona (es decir, la síntesis proteínica y el desarrollo de la masa muscular) no se han registrado efectos perjudiciales significativos.

La testosterona es una hormona esteroide que está implicada en la acumulación y utilización del glucógeno muscular y en la síntesis proteica. Tiene efecto anabolizante sobre los tejidos. Su síntesis controla el eje hipotálamo-hipofisario-testicular, y sube linealmente en respuesta al ejercicio a una intensidad-umbral determinada. Cuando el ejercicio se incrementa hasta el agotamiento se ha observado que desciende hasta en un 40 por ciento. En mujeres, la producción es de 10 a 20 veces menor que la del hombre. La producción diaria de testosterona en los hombres normales es de siete mg y en las mujeres oscila entre uno y dos mg. La testosterona es permeable a la membrana de la célula muscular y a la membrana nuclear. Al llegar al núcleo de la célula muscular estimula el RNA mensajero y los mecanismos de producción de proteínas contráctiles (actina y miosina). Con respecto a los efectos androgénicos de la testosterona (es decir, la síntesis proteínica y el desarrollo de la masa muscular) no se han registrado efectos perjudiciales significativos. Además de estimular la síntesis de proteínas, la testosterona también estimula la producción de glucógeno muscular (estimulando el glucógeno sintetasa) así como la síntesis de fosfocreatina. Con respecto al sistema renal y la producción de glóbulos rojos, estimula la síntesis de eritropoyetina. En el sistema nervioso central se describen aumentos en la motivación y en la agresividad relacionados con los niveles de testosterona altos. El entrenamiento de fuerza ocasiona en un principio un aumento de los valores basales de testosterona (entre un 17% a un 36%), y se encuentran mayores valores entre los entrenados que en los sedentarios3. Hay planteamientos a este respecto que proponen que cuando se entrena y se desarrolla la fuerza máxima mejoran las características neurégenicas, se incrementa la secreción de la testosterona y se hace evidente el efecto nervioso y miogénico, pero es algo que aún no es muy claro. Algunos estudios han mostrado que para mejorar la fuerza hay que obtener mejoras neurogénicas, a través de adaptaciones morfológicas, sin saber si esta mejora neurogénica se intensifica por niveles altos de testosterona2. Afirma que, si bien la testosterona no desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la fuerza máxima, sí tiene que ser vital en el desarrollo de la potencia explosiva y la velocidad del movimiento. La testosterona incide positivamente en la estimulación, crecimiento y desarrollo de las células musculares, aunque no en su número. El incremento de la masa muscular o hipertrofia muscular es debido a la síntesis de glucógeno muscular y aumento de los depósitos de fosfocreatina y proteínas contráctiles del músculo4.

El ejercicio de resistencia puede resultar en daño localizado al tejido muscular. Este daño se puede observar en sarcolema, lámina basal, así como en los elementos contráctiles y el citoesqueleto. Por lo general, el daño va acompañado de la liberación de enzimas, como la creatina quinasa (CK) y el lactato deshidrogenasa, la mioglobina y otras proteínas en la sangre. La CK sérica se ha propuesto como uno de los mejores indicadores indirectos de daño muscular, debido a su facilidad de identificación y al costo relativamente bajo de los ensayos para cuantificarlo. Por tanto, la CK se ha utilizado como indicador de la intensidad del entrenamiento y como marcador diagnóstico de sobre entrenamiento. Sin embargo, algunos problemas complican el uso de CK de esta manera. Existe una gran variabilidad interindividual en la CK sérica, lo que complica la asignación de valores de referencia fiables para los deportistas. Además, factores como el nivel de entrenamiento, los grupos musculares involucrados y el sexo pueden influir en los niveles de CK, en mayor medida que las diferencias en el volumen de ejercicio completado. Esta revisión detallará el proceso por el cual el ejercicio de fuerza induce un aumento en la CK circulante, iluminará los diversos factores que afectan la respuesta de la CK al ejercicio de fuerza y discutirá la utilidad relativa de la CK, como un marcador del estado de entrenamiento, a la luz de estos factores5.
Cortisol 

Esta hormona tiene como efecto ponernos alerta ante situaciones de estrés, como puede ser el ejercicio físico, ya que la alta demanda energética que supone es interpretada por nuestro cuerpo como una situación de estrés metabólico.

Durante el ejercicio, como hay una demanda energética elevada, el cortisol va a promover la síntesis de glucosa de dos maneras. En primer lugar, utilizando las reservas de glucógeno de nuestro hígado, para la síntesis de esta glucosa que será nuestra fuente de energía y, en segundo lugar, para generar glucosa de manera más inmediata, que hará gracias a un proceso conocido como gluconeogénesis, que es el proceso de síntesis de glucosa, a través de otros precursores, como los aminoácidos de nuestros músculos. Esto va a provocar un aumento de nuestros niveles de glucosa en la sangre, es decir, un aumento de la glucemia en sangre. ¿Qué importancia tiene esto a la hora de realizar cualquier actividad física?  Pues que si tenemos elevados niveles de cortisol estos van a producir una pérdida de masa muscular a largo plazo, ya que la glucosa que es nuestra fuente de energía se obtiene de fuentes más rápidas, como son los aminoácidos de nuestros músculos.

Además, los elevados niveles de esta hormona también disminuyen los niveles de la testosterona, que como veremos en los siguientes post se encarga de la síntesis proteica para la recuperación muscular, después del ejercicio físico6.

De acuerdo con lo que hemos vivenciado en investigaciones en halterofilia hemos podido ver cambios en algunos momentos de su periodo donde cambian las cargas y se acercan las competencias. Quisimos mirar como llegaban los atletas cada lunes después de una semana de entrenamiento, si su recuperación era completa y si aún necesitaban más horas para su completa recuperación. Por lo cual, el marcador como la CK fue muy importante, ya que si se encontraba por encima de los valores de referencia, él debería esperar algunas horas más para completar su recuperación. En la CK se observaron diferencias significativas, en los mismos momentos en los que la testosterona aumentó, y se encontró una relación, Además, también con respecto a las hormonas se presentaron cambio en algunos momentos, se incrementó la concentración de testosterona con valores estadísticamente significativos, al haber estado expuestos a diferentes cambios en el entrenamiento de fuerza.

Los niveles de cortisol no presentaron cambios significativos en todos los momentos, pero sabemos que esta hormona juega un papel muy importante en los cambios de homeostasis de las células y al analizar, junto con la testosterona, se puede evaluar el nivel de fatiga aguda producido por las sesiones de entrenamiento

En conclusión, la evaluación de la concentración de los biomarcadores es una herramienta útil para evaluar el progreso, la adaptación, controlar la carga y la recuperación del deportista, aunque existe controversia respecto a qué parámetros son más relevantes para cada propósito. Esta información es importante para el entrenador de la planificación de la rutina a seguir.

Referencias 
-Edwards DA, Kurlander LS. Women's intercollegiate volleyball and tennis: effects of warm-up, competition, and practice on saliva levels of cortisol and testosterone. Horm Behav. 2010 Sep;58(4):606-13.    
-Córdova A., Álvarez-Mon M. Inmunidad y deporte. Ed. Gymnos. Madrid, 2001. 
-Grigos, r. c., kingston, w., jozefowicz, r. f., h'err, b. f., forrbes, g. y hau.may, d. (1989) -Effects oftestosterone on muscle mass and protein synthesis",journal of applied physiology, 66, p. 498-503.
-Kraemer, w. j., marcintelli, l., gordon, s., harmon, e., dziados, j., mello, r., frykman, p., mccurry, d. y fleck, s. (1990) Hormonal and growth factors responses to heavy resistance exercise, journal of applied physiology, 69, p. 1442-1450.
-Paola Brancaccio, Nicola Maffulli‡, and Francesco Mario Limongelli. Creatine kinase monitoring in sport medicine. Sport Medicine April 18, 2007 Published by Oxford University Press.
-Chan S, Debono M. Review: Replication of cortisol circadian rhythm: new advances in hydrocortisone replacement therapy. Therapeutic advances in endocrinology and metabolism. 2010;1(3), 129-138.
-Schoenfeld, B. J. (2010). The mechanisms of muscle hypertrophy and their application to resistance training. Journal of Strength & Conditioning Research , 2857-2872.



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